Nunca fue tan rentable la basura

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“Los residuos se han convertido en la principal fuente energética sueca, por delante del petróleo y del gas. Aportan más energía que las instalaciones hidráulicas y la energía nuclear juntas. (…)En Suecia, únicamente el 1% de los residuos acaba en vertederos.”

Las demandas ecologistas desde hace una década han desviado sus intereses originales fundamentados en la calidad de ambiental, la mejora de la salud y la protección de los recursos naturales hacia una explotación de la rentabilidad de las actividades derivadas de las eco-tecnologías y las industrias verdes  (eco-cosa verde en general).

En un mundo donde la rentabilidad económica es la justificación de cualquier iniciativa, la supervivencia de estos ideales tiene que estar fundamentada en su viabilidad. Concretamente, el espacio del activismo político de las viejas generaciones es el de la actividad empresarial de las nuevas generaciones.

No me refiero a la moda verde en el mundo del márquetin, que por supuesto existe, y me atrevo a señalar que es prácticamente imposible localiza producto alguno que no se haya rendido al discurso eco-friendly. Es cierto que la mayoría es pura apariencia y buenas maneras pasajeras, pero que es una prueba del triunfo de el discurso de la pureza, originalidad y naturalidad.

Tampoco me refiero a los consultores y gestores medio ambientales cuya funciones abarcan desde la optimización energética al re-ordenamiento urbano. Su campo está fomentado por las políticas medioambientales, por leyes y estándares industriales.

Quiero centrarme en los negocios basados en la producción, como  las tecnologías de generación de energías renovables o gestión y aprovechamiento de residuos. Aquellas empresas que se lanzan a ocupar nuevos nichos de negocio adquieren una ventaja sobre su competencia en forma de monopolio (¿temporal?) de tecnologías y conocimientos innovadores. Una ventaja que se traduce en la relación directa entre potencias emergentes y nuevos negocios.

Finalmente, la especulación sobre el negocio de las renovables (de cara a la ya cercana explosión de la burbuja de las renovables) desgraciadamente amenazará la continuidad de esos proyectos que realmente están reinventando nuestro medio.

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