Archivo de la categoría: Arte

Neomodernos

He decidido romper mi silencio, por la insistente cola de preguntas sobre el asunto del Cristo de Borja:

La intervención sobre la obra supone ni más ni menos que la vuelta del eslogan moderno “Muerte lo viejo, viva lo nuevo”. Dona Gimena (consciente o no) ha dado una patada en el culo a todos los argumentos éticos que defienden la inviolabilidad de la olividadisima obra de Don Elías García Martínez. Cosa nada novedosa ni singular por cierto, de hecho, aquellos que se arrancan los ojos ante esta estampa de tan mal gusto, bien harían en ver otros ejemplos aún más graves y que tanto abundan.

Por otro lado, la propuesta de no restaurar el Cristo de Borja, es decir (para quienes ya se han perdido con tanta restauración), la porpuesta de mantener el Cristo de Doña Cecilia suena revolucionario. No faltan los comentarios laicistas.

Ay! cómo si en estos 100 años no hubiera pasado nada, y los últimos 30 fueran una mala pesadilla de la que por fin despertamos. Nada más lejos de la situación actual: si el proyecto moderno buscaba la destrucción de la Antigüedad
para construir Modernidad sobre unos nuevos valores, ahora no vemos nada de eso.

A parte de la enorme fuerza icónica (sic), que no pongo en duda, la maniobra es una mera apropiación comercial del suceso involuntario, y cuyo fundamental cambio es la transformación de una imagen religiosa vulgar y manida en un singular icono popular. chin, chin! tintineo de monedas. No hay más que decir.

Muerte a lo viejo! Viva el dinero!

 

http://www.prensalibre.com/internacionales/leer_para_creer/Espana-arte-pintura_0_761923946.html

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Ligoteo

“Wodaabe, the Herdsmen of the Sun” (Herzog)

Ver documental

“They consider themselves the most beautiful people on the earth. The earth does not belong to anybody, they say, it will only belong to men kind if they were herds of the Sun.”

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Ruraleza

Paco Valverde: Entropía

Defino ruraleza como aquel paisaje, dónde antes se desarrolló actividad agrícola, que  está siendo reocupado por la flora salvaje debido al abandono del campo. Gilles Clement en su libro “El manifiesto del Tercer Paisaje” ya exploraba la idea de los espacios “residuo” dónde las plantas silvestres crecen libremente. El manifiesto es una apología de la belleza de los procesos de recuperación naturales. Sin embargo, personalmente, creo que la ruraleza representa el fracaso de la humanización la naturaleza a través del trabajo. La ruraleza es el olvido de las huertas, los campos de labranza y  los prados, los regueros y caminos; en definitiva el olvido de la cultura. La ruraleza son las ruinas de un mundo pasado e irrecuperable que se difuminan, poco a poco, sobre el fondo indómito. La ruraleza es la revancha, ganamos la batalla pero ella, la Naturaleza, ganó la guerra.

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Hamgrey’s art

El mayor divulgador de arte en la red es Hamgrey

¿quién se esconde detrás de tan filantrópica labor?

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Qué placer pintar desnudo

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Palabra de Dios

“Esto muestra seguramente el fracaso de la cultura en el terreno de la moral: Los nazis escuchaban música de Beethoven. Algunos era personas muy cultas; y sin embargo no cambió nada su comportamiento moral.”

“Creo que la idea de Rousseau de transferir el pecado original del hombre a la sociedad ha  errado muchos estudios sociológicos. La naturaleza del hombre no es ciertamente la del buen salvaje. El hombre nace con muchas debilidades, y frecuentemente, la sociedad las hace peor (…) Creo que el problema estriba en evaluar la cantidad de autoridad necesaria para mantener en funcionamiento la civilización. Creo que se debe vigilar al establishment y estar preparado para luchar contra él. Pero !Tampoco participo de la idea utópica de que, una vez destruidas las instituciones sociales, el hombre emergería en su bondad original! Uno de los problemas sociales más difíciles de resolver hoy es saber cómo la autoridad puede mantenerse sin llegar a ser represiva. (…) la “naranja mecánica” trata de la inmoralidad de privar a un hombre de su facultad de elegir entre el bien y el mal, aunque sea con intención de mejorar la sociedad.”

“No hay pruebas de que la violencia tenga un efecto directo sobre los actos futuros de los espectadores adultos (…) Si la violencia fuera nociva, creo que habría que señalar con el dedo en primer lugar los dibujos animados de “Tom & Jerry”, las películas de James Bond y los westerns italianos, porque presentan la violencia como algo divertido, sin ninguna consecuencia. Considerar al cine y a la televisión como un aspecto esencial de la violencia en el mundo, es ignorar sus verdaderas causas. Aunque resulte cómodo para los periódicos y los políticos y les permita eludir los verdaderos problemas.”

“Los que disfrutan de la película logran una especie de identificación con él. La hostilidad de quienes la detestan nace de su incapacidad de aceptar lo que realmente son, quizá en su ingenuidad de un falta educación o de una incapacidad  emocional para admitir ese aspecto del hombre. (…) Con el fin de mostrar la acción del gobierno en todo su horror, debía elegirse como víctima a alguien totalmente depravado (…) Si Alex no fuera la encarnación del Mal, sería muy fácil decir: “Sí, por supuesto, el gobierno está equivocado, porque no es tan malo como parece” (…) Si Alex fuera menos “malo”, la historia parecería a uno de esos westerns que aspiran a posicionarse en contra del linchamiento. “No se puede linchar a la gente porque pudiera ser que fuera inocente” cuando en su lugar sería ajustado decir “No se debe linchar a nadie.”

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In hoc signo vinces

De niño me enseñaron que Constantino fue el primer emperador cristiano. Fue un gran guerrero, pero su mayor batalla fue acabar con el cristianismo primitivo: no como hicieran sus predecesores mediante persecuciones sangrientas, sino con mucho guante blanco, camelándoles para que abandonasen los valores originales por otros menos subversivos.

En el año 313 los cristiano dejan de ser perseguidos. La conversión era hasta entonces un acto voluntario, revolucionario y de pura fe. Sin embargo, ahora se desvirtuaba ya que otorgaba un prestigio social (la religión del emperador) y buena imagen (la religión oficial del imperio desde el 380) además de privilegios para sus cabezas . La construcción de grandiosos y ostentosos templos iba por esa línea, atrayendo con su opulencia la curiosidad de los paganos como incentivo a la crisitianización. Paradójicamente, ocurrió todo lo contrario, una paganización, y en pocas décadas aparecen herejías, lujos, imágenes, reliquias y otras supersticiones impensables anteriormente.

La historia se repite, y como hace 1700 años, ahora vivimos un proceso similar en el mundillo del arte: ahí están sus grandes templos, sus privilegios y su prestigio social con los que los “emperadores” modernos domestican a los enfants terribles y favorecen la “conversión de los paganos” en la falsa religión del arte. El vulgo que consume “reliquias artísticas” bien sin sentirlo de corazón bien con la ilusión de una auténtica experiencia estética es simplemente despreciable. No es concebible que se hinche el número de visitantes a costa de traicionar y corromper el verdadero Arte.

La gran burbuja del arte contemporaneo

Arte en tiempo de recesión

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